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Comprando emociones

  • 12 dic 2015
  • 2 Min. de lectura

¡Buenas a tod@s!


Hemos hablado muchas veces en clase de que actualmente las personas compran experiencias y emociones. Buscan el valor en los objetos que adquieren, no les sirven sólo las características del mismo o su funcionalidad ya que quieren obtener algo más con ello. Hace muy poca se ha afirmado que casi el 99% por ciento de las ocasiones, compramos un producto a consecuencia de un impulso, sentimiento o emoción que en muchas ocasiones no ha sido siquiera razonado.


Vivimos en una época en la que hay tal competencia entre empresas que de alguna manera se tienen que diferenciar del resto para poder sobresalir o, como mínimo, subsistir.


Así pues, aunque nunca le hemos llamado así, he investigado un poco y he averiguado que a ésto se le denomina Marketing Emocional, un concepto desarrollado ampliamente por Marc Gobé. Se trata, pues, de ofrecer sensaciones y sentimientos para ofrecer al consumidor a través de sus productos ya que, como ya he comentado, la mayoría de las decisiones de compra se basan en la emoción y la creación de una conexión emocional del consumidor con la empresa.


De lo que se encarga esta disciplina, por tanto, es de encontrar un vínculo afectivo duradero con sus clientes, para que estos sientan la marca como algo propio y quieran contribuir a su crecimiento y supervivencia. Según la web Marketing Directo, una de las herramientas básicas de ello es la utilización del «amor por la marca», a lo que llaman el lovemark.


El concepto de Marketing Emocional ha surgido recientemente, pasando de la venta por inercia de hace muchos años a la compra-venta de sensaciones en la actualidad, ya que no siempre se ha comprado igual sino que han habido diferentes tendencias según épocas.


Las empresas deben examinar qué emociones y necesidades satisfacer para posteriormente poder ofrecerlas y así venderlas. Con ello lo que tratan es de conseguir un posicionamiento estratégico, colocarle en un lugar privilegiado en la mente del cliente o consumidor, intentando conquistar, de esta manera, sus emociones.


Hay que tener muy en cuenta el hecho de que el ser humano es un individuo emocional y hay que trasladar esto a las empresas. De este modo ha surgido una nueva disciplina que en la actualidad es conocida Neuromarketing. Esta se basa en el estudio del cerebro sobre la comprensión del proceso cognitivo que envuelve la compra de bienes o servicios. Los expertos han averiguado que la atención de los clientes no se consigue a través de argumentaciones o reflexiones sino a través de imágenes que emocionen y dejen una huella en el consumidor, estimulándoles y generándoles placer y bienestar.


Así pues, quería acabar con la siguiente cita que he encontrado en la página "SoyEntrepreneur" que creo que resume todo el texto y dice así:


Las experiencias sentimentales, con la ayuda de una estudiada comercialización de las emociones, venden más que el mismo producto.

Y hasta aquí la entrada de hoy. ¿Qué pensais del Marketing Emocional?


¡Un gran saludo!


 
 
 

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