Dircoms de Marte
- 25 oct 2015
- 4 Min. de lectura

Hoy vengo a hablaros del seminario de la asignatura. Para ello, asistimos a una magnífica charla de la mano de Italo Pizzolante, un hombre que, tal y como dijo nuestra profesora, hablaba de la responsabilidad de la empresa aún cuando nadie lo hacía ni se trataba el tema.
Durante algo más de una hora, el ponente habló de una visión de la realidad actual, del hecho de que el consumidor ha "despertado" y, actualmente, prefiere empresas que estén bien vistas en la sociedad, aceptadas y con buena reputación. Este cambio en el consumidor proviene de un cambio a nivel social ya que en Europa se está dando un proceso de "resignificación" por los temas que más involucran a la sociedad.
Habló también de que desastres empresariales como el de Toshiba y fraudes como en el caso de Volkswagen acaban con la confianza de los públicos de cara a la empresa. En el segundo caso incluso puede llegar a tener consecuencias de casa a la "empresa Alemania", es decir, rebajar la reputación del país como productor y "líder" europeo.
Los cambios en los modos de pensar tienen que traer consigo cambios en los modos de actuar de las empresas. Así pues, Italo Pizzolante explicaba al principio que la Responsabilidad Social Corporativa es un instrumento de la competitividad pero después rectificaba la frase. La RSC se ha convertido en un hecho más económico que social (supongo que porque las empresas son más responsables para tener más beneficios y no por causas puramente sociales) y que la competitividad se ha vuelto cada vez más social.
También explicó que no hay que pensar en cuál es el futuro de la empresa sino, más bien, en cuál es la empresa del futuro. Reconstruyendo así la frase de la misma manera que se tienen que reconstruir las empresas para que el futuro no las condicione sino que las potencie. Así pues, los programas y proyectos de las empresas se tienen que convertir en procesos de gestión que tienen que estar completamente interiorizados. Del mismo modo que los manuales de crisis se transforman en equipos de respuesta rápida, los mensajes clave en temario de tratamiento clave y los públicos clave en un mapa de stakeholders (que son los grupos para los que la empresa es importante y no a la inversa), entre otros.
Hay que crear procesos a partir de los que generar confianza en los públicos ya que, en la actualidad, casi el 50% de las compañías son consideradas poco creíbles y únicamente el 3% muy creíbles. La aparición del reportero ciudadano, de la persona de a pie que se puede convertir en periodista simplemente contando los hechos que le ocurren o que observa a su alrededor, hace que las empresas se planteen muchas cosas.
Además, estudios demuestran que el 70% de las personas optan por comprar en empresas que son socialmente aceptadas y eso genera que las compañías también deban cambiar. Además, el 44% de los encuestados para el estudio afirma que dejaría de comprar en una empresa de la que saliera un escándalo y dejara de estar bien vista en la sociedad (véase el caso de la automovilística Volkswagen, que perderá clientela por no ser transparente).
Se debe pasar de la Responsabilidad Social Corporativa a la Empresa Socialmente Responsable. La comunicación y las acciones realizadas de un modo respetuoso y las decisiones tomadas con responsabilidad generan transparencia en la empresa.
Los nuevos significados de lo social se han generado debido a nuevos contextos y las empresas deben aprender a aprovechar las oportunidades para poder se sostenibles a largo plazo. Se debe unir ambos intereses: los de la sociedad y los de la empresa. Y eso es tarea del Director de Comunicación; quien tiene que tener en cuenta que, en la actualidad, las redes sociales son poderosas y debe saber aprovecharlas.
Se nota ese cambio de pensamiento en la sociedad, en la que también ha surgido un nuevo tipo de generación y, por ello, de consumidor: los millenials. Se caracterizan por utilizar las redes sociales de forma masificada y por estar muy relacionados con el tema de la comunicación, los medios y la tecnología a nivel digital. Consumidores que promueven nuevos productos pero también nuevos intangibles a valorar por la empresa y que le dan menos valor al dinero de lo que lo hacen las propias empresas. Prefieren compartir a poseer.
Así pues, cuando en el pasado se hablaba de dinero, ahora se trata más el tema de la información. Ya no se trata de liderazgo sino de coalición. Y el valor de la empresa pasa a estar compuesto por varios valores, no por uno solo.
La Competitividad Responsable es lo que convierte a una empresa en líder de su sector. Para ello hay que promover un Liderazgo Responsable. La empresa no debe conformarse con modernizar el pasado sino que debe adaptarse y atreverse a modernizar el futuro.
Italo Pizzolante nos enseñó una nueva forma de ver la situación actual a la que se enfrentan las empresas. Sin duda es de Marte, porque se plantea cosas que no se me habrían ocurrido a mí. Pero tiene toda la razón, de eso no cabe duda. Así pues, ¡yo también quiero llegar a ser de Marte algún día!
¡Un saludo compañer@s!




















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