Este no es mi cuerpo
- 17 oct 2015
- 3 Min. de lectura

¡Hola a tod@s!
La semana pasada se levantó una gran polémica entre Inma Cuesta y el diario El Periódico. ¿Por qué? Fue debido a los excesivos retoques de la foto de la actriz que aparece en la portada del dominical y a las quejas de la propia Inma Cuesta en su cuenta de Instagram.
Así pues, me surgió una gran duda: en el contexto actual, cuando hay un mayor movimiento "feminista" a favor de los "cuerpos reales", ¿era necesario ese grado de Photoshop? Así que me apetecía indagar un poco más en este tema y ver si esto era algo generalizado o había marcas que aprovecharan este hecho para generar campañas que las pudieran beneficiar. Y eso voy a intentar.
En un primer lugar, quisiera hablar sobre este tema tan polémico. Os pongo en situación: la actriz se hizo unas fotografías para la portada de El Periódico. Tras verse a si misma y, según dice la propia Inma Cuesta, no reconocerse, criticó los retoques por Photoshop de su foto en instagram, subiendo una comparación entre la foto original (tomada con su propio móvil el día de la sesión de fotos) y la imagen que aparece en el dominical. Este es su alegato:

Como podéis ver, la imagen ha sido completamente modificada. La valentía de la actriz ha sido premiada por sus seguidores y por compañeros de profesión a través de las redes sociales. Lo que está claro es que esta acción y la repercusión que ha tenido dañan la imagen de la empresa. El Periódico dice que les enviaron así las fotos y nunca vieron las originales y el fotógrafo, por el contrario, asegura que le pidieron que realizara esos retoques, que no son cosa suya. Todos se lavan las manos y nadie quiere mojarse.
La falta de información y de claridad por parte de las personas implicadas en este asunto hacen difícil saber de quién es la culpa. Lo que está claro es que la reputación de los mismos está en juego. En el momento en el que un comunicado por parte de un cliente importante se hace viral, la comunicación es vital. Deberían haber aclarado el asunto y no dedicarle sólo un par de palabras en un comunicado echándole las culpas a terceros. Al menos en mi opinión esa habría sido la forma correcta de proceder: dando la cara.
Así pues, como ya he dicho, me entró la curiosidad. Me puse a investigar acerca de campañas publicitarias que hubieran hecho eco de la belleza de la mujer tal y como es, sin necesidad de retoques ni de cuerpos esqueléticos como los que venden las marcas de lencería, y he encontrado uno que, para mí, es un gran ejemplo de cómo aprovechar esta corriente de pensamiento que ha aparecido en los últimos años:
Se trata de una campaña de la marca Dove que promovía la belleza real de las personas, ante todo de las mujeres (ya que son las protagonistas del spot). Es un ejemplo de buena prática que rompe con los ideales de belleza que se han promovido hasta el momento y que, además, es un buen ejemplo de cercanía, proximidad y de saber llegar al público a través de un mensaje en concreto (ya que quien lo ve se siente identificado con el mensaje que promueve).
Me parece que han sido inteligentes de aprovechar esta nueva tendencia predominante de las "personas de verdad" y que eso les ha podido beneficiar, al contrario de lo que ocurre si se trata de esconder el "cuerpo real" de una actriz, sabiendo que puede hacerse viral y dañar su reputación.
¡Un saludo!




















Comentarios