¿Presidenta por un mes?
- 6 oct 2015
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¿A quién no le gustaría ser presidente de una empresa a nivel internacional? Puede que la aspiración de muchas personas sea la de convertirse en el gerente de una compañía como Adecco, encargada de velar por los Recursos Humanos (RRHH) y especializado en diferentes áreas. Desde luego, eso sería algo que me apasionaría.
Si yo tuviera la oportunidad de trabajar de presidenta de una empresa como Adecco hay una cosa que tengo completamente clara: haría por mis empleados, clientes y accionistas aquello que yo querría recibir si fuera una trabajadora, clienta o accionista de la misma.
Del mismo modo que hay que saber dar órdenes, también hay que ser consciente de que hay que escuchar a los demás. No hay que pensar que nuestra opinión es la única válida. Acercarnos a nuestros empleados es una de las bases de toda empresa, algo que debemos promover y tener en cuenta día a día.
Está claro que un trabajador feliz es mucho más eficiente, sí, pero no me refiero a eso cuando digo que tenemos que tener contacto con los empleados y escucharlos. Fomentar el trabajo en equipo y el respeto entre todos sus miembros es la base para que una empresa prospere. Hay que incluirlos a todos, que nadie se sienta desplazado. Si nuestros propios trabajadores no CREEN en el trabajo que llevan a cabo, ¿cómo vamos a pedirles a los clientes que confíen en nosotros? Debemos empezar a construir las empresas de dentro hacia fuera, sólo así se puede llegar a tener éxito.
Otro valor que creo que debe ser común en todas las empresas (y que, por supuesto, llevaré a cabo en el momento en que tenga el mando de una compañía) es la honestidad. Sólo siendo sinceros y transparentes como el agua conseguiremos el respeto que merecemos.
Labrarse una reputación en los tiempos que corren es algo básico y que todos deberían de trabajar. No dejemos de ninguna de las maneras que descubran una mentira. Con ello no quiero decir que debamos escondernos, sino al contrario. No intentemos aparentar lo que no somos, porque luego, en el momento en que la verdad salga a la luz (porque todo se acaba sabiendo) es muy difícil volver a recuperar la confianza perdida. Si tenemos un defecto no lo escondamos, mostrémoslo y tratemos de rectificar lo más rápidamente posible. Una buena comunicación de nuestros intangibles es la base de todo.
Y, ante todo, innovemos. En cualquier empresa, en cualquier ámbito. La sociedad cambia, los valores que la caracterizan varían, y las empresas deben adaptarse. En un escenario tan variante, en el que la tecnología tiene tanto peso y cualquiera puede acceder a los mismos contenidos, fomentemos la creatividad, destaquemos, seamos más.
No nos quedemos sólo en la venta de un producto o servicio. Consigamos que los clientes se sientan identificados con la marca y que puedan decir sin temor a nada: yo soy Adecco.




















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