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Un primer contacto

  • 21 sept 2015
  • 3 Min. de lectura


¡Buenas tardes a todos!


Hoy escribo mi primera entrada en este portfolio. ¿Que por qué lo hago? Por si no os habéis pasado ya por el apartado de "Sobre mí" os lo cuento. Este es un blog creado para la asignatura de Dirección de Comunicación que imparto en la Universidad Jaume I (UJI), ya que estoy estudiando un grado en Comunicación Audiovisual.


El miércoles pasado tuvimos nuestra primera clase teórica y, por tanto, la primera aproximación a la asignatura y, por supuesto, a la figura del Dircom. Vimos primero cómo la reputación de una empresa determina la confianza que el consumidor pone en la misma, por lo que se convierte en algo a conseguir a toda costa. Siempre hablando de BUENA reputación, claro está.


En realidad comenzamos la asignatura con un "juego". Hicimos un crucigrama con términos que se supone que todos los estudiantes de comunicación debemos conocer pero que, en realidad, muchos de ellos se nos escapan o no sabemos bien cómo definirlos (o incluso no los hemos tratado nunca). Me refiero a términos como: valor intangible, marca, Responsabilidad Social Corporativa, identidad visual, imagen corporativa… Una vez que conseguimos que todos ellos cuadraran en las casillas empezamos de verdad a hablar de Dirección de Comunicación.


¿Y qué tiene que hacer un Dircom para conseguir una buena reputación para la empresa? Aquí me gustaría aclarar que me refiero a reputación cuando hablo del “conjunto de evaluaciones positivas que motivan conductas de valor”. Como ya he nombrado antes es algo fundamental... En clase se nos explicó que, para ello, se deben conocer todas y cada una de las necesidades de los públicos de una empresa y saber cómo satisfacerlas. Este sería el primer paso para abrir mercado y conseguir relaciones de mutuo provecho, llegando a un punto en el que ambos se encuentren y saquen beneficio de su unión.


Las empresas se deben construir sobre valores que les otorguen una diferenciación y que atraigan al consumidor. Vimos en clase que esto lo hace muy bien la marca Coca-cola, que aprovecha cualquier oportunidad que se le preste para mantener o incrementar su reputación apostando por valores intangibles como la familia o la felicidad.


Una corporación debe tener en cuenta a todos sus públicos, no sólo a los consumidores. Es decir, también tiene que mirar por los empleados, los accionistas y la ciudadanía en general. Casi todo el mundo conoce el caso de Google. La empresa ofrece a sus trabajadores tranquilidad y seguridad; no por nada (según diferentes encuestas) cuenta con los empleados más felices del mundo. Si echamos un vistazo a su página web vemos como tienen claro que la corporación es lo que es gracias a sus empleados:


"Las personas son lo que realmente hacen de Google la empresa que es".

Google - Nuestra cultura


Del mismo modo, también he hablado de la ciudadanía. La confianza de las personas se debe conseguir para que la reputación de una empresa no se vea dañada. En clase se nombró el "Barómetro de confianza" y haciendo una pequeña búsqueda por internet he podido ver que, en el caso de España, la ciudadanía no confía en las empresas (y mucho menos aún en el Gobierno). En el año 2015 la población española depositaba más confianza en las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que en las otras dos instituciones anteriores (que ocupan el tercer y cuarto puesto respectivamente), dejando a los medios de comunicación en un segundo lugar.


Edelman - Barómetro de confianza España 2015

Espero que de la confianza (y de la forma en que las empresas deben conseguirla y mantenerla para tener una buena reputación) sigamos hablando en las próximas sesiones de la asignatura ya que es algo que me interesa y considero algo fundamental con los tiempos que corren.


Sin más me despido.


¡Hasta la semana que viene!



 
 
 

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